Marilyn Monroe del glamour al suicidio: una factible terapia adleriana

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El trabajo psicoterapéutico desde el prisma adleriano con Marilyn Monroe tendría en cuenta para la aproximación a su estilo de vida sus primeros recuerdos infantiles (PRI), sueños, fantasías y la constelación familiar. Estas son algunas de las técnicas de la Psicología Individual para explorar la personalidad.

El “estilo de vida” o personalidad, según J. Bernstein, es la “técnica de vivir en relación con lo porvenir” (p18).
El término “carácter”, surge en el buque insignia de la Psicología Adleriana: “El carácter neurótico”. Adler lo utiliza con rigurosidad etimológica que deriva del verbo griego “charasso” = marcar, sellar, gravar, acuñar. En la actualidad los adlerianos preferimos hablar de estilo de vida más que de carácter.

Cada estilo de vida es único, irrepetible, indivisible, intransferible y privativo de cada individuo.

Principios que configuran el estilo de vida (Bernstein, 1959 pp. 11 – 32. En: Alfred Adler. “El carácter neurótico”):

(1) Precocidad: El estilo de vida se forma en los primeros 4 o 5 años de vida, y es el resultado de la construcción que el niño realiza en el hogar, escuela, en su actitudes y relaciones frentes a sus pares y mayores y frente a sí mismo. Recordemos que es una construcción, no algo heredado o innato, que se mantiene fiel a sí mismo a lo largo de la vida.

(2) Teleológico o finalista: Se organiza en función a un objetivo de vida ficticio. Se pueden reconocer tres circunstancias que orientan los esfuerzos del niño a establecer su meta final:

(a) el niño busca un primer punto de referencia, y lo encuentra en su sentimiento normal de pequeñez, inseguridad que en ciertos casos está exacerbado como los son malformaciones congénitas, situaciones económicas y culturales desfavorables, etc. Todas estas situaciones son vividas por el sujeto como falta, carencia, como un menos.

(b) El niño experimenta el mundo exterior, los padres como un situación vivida con un “plus” = más, a la que hay que llegar para sortear el “minus” = menos. Por oposición a su sentimiento de inferioridad ve en las personas que lo rodean poder, completud y seguridad

(c) Su afán por lograr la meta de perfección (afán de superioridad), lleva al niño a trazar líneas directrices, en otros términos rasgos del estilo de vida para alcanzar su objetivo.

(3) Unicidad: El estilo de vida es unitario y continuo, siempre es el mismo en todas su expresiones. Por lo que en un rasgo está la totalidad de la personalidad. La Psicología Individual deja de utilizar la teoría del atomismo o asociacionismo, paradigma del análisis que deriva de la química que consiste en dividir el objeto de estudio en su partes, por el del holismo, (constructo acuñado por Smut), el objeto no es más el centro de estudio del sujeto, como la tierra no es más el cetro del universo (Kant).

(4) Identidad: La personalidad se mantiene fiel a sí misma toda la vida, sólo cambian las expresiones fenomenológicas acorde con la maduración y con los cambios de contextos. A modo de ejemplo, un niño que a los 4 años evita los juegos con los compañeros, a los 40 años evitará las reuniones sociales como parte de la finalidad hasta el momento desconocida. En un proceso psicoterapéutico el objetivo es cambiar el estilo de vida, cambiando el objetivo y el plan de vida, mientras que en el “counselling” se buscan generar cambios dentro del estilo de vida pero no su totalidad.

(5) Social: Es dentro de un contexto social donde el sujeto se traza los objetivos de vida y la serie de compensaciones por el lado útil de la vida (constructivo, cooperativo) o por el lado inútil de la vida (egocéntricos, para preservar el prestigio del “yo”).

(6) Peculiar: La meta de vida es siempre individual, única, de ahí la singularidad de cada estilo de vida. Por eso afirmamos con Künkel “que el uso de una sola técnica es un error de técnica”. No todas las técnicas son útiles para todos los individuos, de ahí la flexibilidad y múltiples técnicas con las que cuenta la Psicología Individual para hacer una exhaustiva exploración de la personalidad analizada.

(7) Creatividad: El estilo de vida es el resultado de la construcción a partir de las materias primas que son: lo genético, el ambiente y la experiencia de cada individuo en función al objetivo de vida establecido en los primeros años de vida.

Recordemos la expresión de Adler: “No olviden el hecho, de las más alta importancia, de que ni la herencia ni el ambiente son factores determinantes; ambos dan solo el marco y las influencias a las cuales responde el individuo, de acuerdo con su estilo conformado por su poder creador” (Ansbacher, 1968, p. 5)

Los PRI de Marylin Monroe, los extraemos de una entrevista que se le hiciera dos días antes de su muerte por la revista “Life” publicado en el trabajo de H. Ansbacher: “Marylin Monroe, ¿una neurótica…?”, el autor plantea que la actriz desde una edad temprana: “se había fijado una meta divina” (1975, p.23).

A diferencia de Freud que consideraba los recuerdos infantiles como “encubridores” porque ocultan los contenidos más importantes, por influencia de la represión sexual y de la amnesia derivada de ella. Ese contenido “más importante”, latente (decía Freud) es el que hay que descubrir o levantar para conocer las causas del comportamiento. Los adlerianos no levantamos desde el comienzo la amnesia infantil sino que partimos de lo que el sujeto sabe.

Para Adler, los recuerdos infantiles son el medio para comprender (en términos de Dilthey: comprensión = penetrar) el estilo de vida y los patrones afectivos-cognitivos de la personalidad. A diferencia de Freud, los PRI no están vinculados necesariamente a un pulsión sexual, sino que éste es un factor más que compone la personalidad total. Parafraseando a Dreikurs la sexualidad no posee al hombre sino que el hombre posee la sexualidad. Otros autores coincidentes con Adler y la relevancia de los contenidos manifiestos de la psique los encontramos en Stekel y Jung, ambos disidentes de la primera Asociación Psicoanalítica.

Primeros recuerdos infantiles (PRI) de Marylin Monroe

PRI 1: El siguiente recuerdo fue relatado a su marido A. Miller:

“Estando con mi abuela cuando tenía un año, recuerdo haber despertado de la siesta luchando por la vida. Estaban apretando algo contra mi cara. Pudiera haber sido una almohada. Luché con todas mis fuerzas” ( Ansbacher, 1975, p 26).

PRI 2: Es un sueño de su infancia: “cuando tenía aproximadamente seis o siete años, soñé que estaba de pie en una iglesia, sin ninguna ropa, y que todo el mundo estaba extendido a mis pies en el suelo, mientras yo caminaba desnuda, sintiéndome en libertad, teniendo cuidado de no pisar a nadie” ( Ansbacher, 1975, p 26).

PRI 3: Un recuerdo cuando tenía 11 años: “todo el mundo, que siempre había estado tan cerrado para mi, se abrió repentinamente, incluso las otras chicas me atendían, porque pensaron: `Habrá que tener cuidado con ella.´ Tenía que darme un paseo de unas dos millas y media hasta la escuela, y vueltas. Esto era un placer. Todos los tipos tocaban la bocina (…) el mundo se hizo amistoso. Todos los chicos que repartían los periódicos venían a donde yo vivía. Solía colgarme de la rama de un árbol, llevando una especie de camiseta… Ellos venían con sus bicicletas y rodeaban el árbol, yo era demasiado tímida para bajar y cuando por fin bajaba, me paraba en el bordillo escuchándolos (…). Solía reírme tanto y tan alegremente (…). Me sentía libre y me atreví a preguntar, `¿Me dejan la bici?`, y ellos contestaban: ¡Claro! Entonces salía a toda velocidad, pedaleando alrededor de la manzana, contenta mientras ellos se quedaban esperando mi vuelta. El viento me acariciaba” (Ansbacher, 1975, p 27).

El contexto familiar de Marilyn es un indicador de su tendencia extrema a compensar su sentimiento de inferioridad. Algunas claves son: nació el 1 de junio de 1926 (recordemos que dos años más tarde fue la devastadora crisis de 1929 en EE.UU.), en una casa de clase media-baja. Su madre estaba divorciada y tenía dos hijos en su matrimonio, que no le habían sido confiados. No conoció a su padre, hasta los 7 años creció como hija adoptiva junto con otros cuatro niños de su misma condición, en un contexto de disciplina severa, pero buena y en un ambiente religioso. La madre la visitaba todos los fines de semana con su abuela hasta que ésta última fue internada en un hospital psiquiátrico. Luego vivió dos años con su madre y dos años más en un orfanato.

Interpretaciones a través de la lente de la Psicología Individual

Las conjeturas sobre el estilo de vida, a partir de los primeros recuerdos y el contexto familiar, son que Marylin fue desde niña rechazada por su padre y familiares por distintos motivos, se trazó un plan de vida acorde a sus primeras impresiones sobre su vida (autoimagen), las relaciones (heteroimagen) y el mundo (cosmoimagen). El rechazo en una etapa primera hizo que buscara el cariño del padre ausente en otras figuras que representaban autoridad. El plan de vida de los 5 primeros años de vida lo podemos observar como un patrón de conducta que se repite. Uno de los objetivos era captar la atención de los hombres a cambio de nada, una vez que los tenía los rechazaba para vengarse de su padre. El medio por antonomasia empleado fue el de la seducción buscando admiración y sumisión de todos los hombres. El patrón (pattern behaviour) es el mismo a los 3 y a los 30 años: adquirir seguridad y sentimiento de valor reuniendo pruebas de su poder de seducción y fascinación.

La timidez también es un rasgo que, conforme al “objetivo de vida divino” de la actriz, tiene la finalidad de evitar situaciones temidas y asegurar el prestigio personal.

El objetivo de superioridad, lo vemos en el PRI 2, ella en la iglesia con todos a sus pies, es ella la diosa que hay que adorar o al menos un ángel, en este “contexto, su desnudez parece ser más bien una expresión de sublimación que de sexualidad” ( Ansbacher, p.27). En el PRI 1, vemos la intención de luchar con medios masculino y femeninos para alcanzar su meta de icono pop y sexual. Desde la preadolescencia se acostumbró a recibir mucho sin esfuerzos aparentes, hay una sobrevaloración por su belleza dejando de cultivar el interés social y la lógica para la convivencia humana como nos enseñó Adler.

Cada vez menos responsable con las tareas de la vida (amor, relaciones interpersonales, trabajo, arte y trascendencia). En el último período de su vida llegaba tarde al trabajo, en el amor fracasó tres veces en el matrimonio, un forma de rechazar el compromiso.

Se casó para evitar castigos del orfanato…

Murió, en una hora singular y no una trivial, parafraseando a Borges, a las 4:55 de la mañana como dice un tango de Horacio Ferrer la hora en que mueren: “los que saben morir”…

El querer dormir – querer morir- Un deseo de morir por toda la eternidad, con barbitúricos (quedan vestigios de esa droga en los bromuros). Recordemos a Cardenal & Sölle: “Ella tenía hambre de amor y le ofrecimos tranquilizantes. Para la tristeza de no ser santos se le recomendó el psicoanálisis” (p.32).

Puso su hija a cuidados adoptivos, no asumió la función materna, aplicando la ley del talión, no tuvo estabilidad familiar…

Su psicoanalista, Greenson, expresa que su salud psíquica y mental se fue deteriorando y con frecuencia lo llamaba para que le prescribiera fármacos para su insomnio. Tenía terapias farmacológicas paralelas al psicoanálisis.

Sufría de lo que ahora llamamos “crisis de pánico” a la hora de estudiar, que no eran otra cosa que crisis de angustia no elaboradas, recordemos las risas en su PRI 3, que muestra la contracara que es la angustia.

Según Lee Strasberg actor y amigo de la actriz, el funeral fue realizado tres días después en privado por su segundo esposo donde dijo Joe Di Maggio: “No puedo decirle adiós a Marilyn nunca le gustaba decir adiós (temía la partida o el abandono – el paréntesis es mío-) pero, adoptando su particular manera de cambiar las cosas para poder así enfrentarse a la realidad, diré hasta la vista” (Summers,1985). Porque todos visitaremos el país donde ella ha partido, como figura emblemática e icono de un contexto de glamour provoca un cúmulo de identificaciones introyectivas y proyectivas así como “apercepciones tendenciosas” (que los adlerianos llamamos salvaguardias antes de que existiera el constructo de mecanismo de defensa). Desde su soledad y éxito nos confronta con nuestra propia muerte.

Su imagen irradió de tal forma que cambió estilos de vida de artistas notables como Frank Sinatra y Pat, amiga de la actriz. Nunca volvieron a ser como antes.

Su personalidad era una especie de Jano bifronte, por un lado ella era una mujer de una marcada feminidad y vulnerabilidad, llena de glamour y seducción, por otro le atribuyen en esos diagnósticos que conforman a los que los hacen y no quienes los reciben, de neurótica depresiva.

Es interesante que en el momento de su muerte, su ama de llave, que a los 23 años de muerte afirmó que esa noche no lograba dormir y observó que las luces de la habitación de Marilyn estaban encendidas…cuando entró en ella la encontró desnuda sobre la cama…tal vez una asociación por contraste: una forma de negar la muerte evocando el nacimiento, porque se nace desnudo… y al morir se cubre o se usa mortaja.

Bibliografía

Adler, A. (1959). El carácter neurótico. Buenos Aires: Paidós

Ansbacher, H. & Ansbacher, R. (1964). The Individual Psycology of Alfred Adler. New York: First Harper Torchbook.

Ansbacher, H. (1975). Marylin Monroe, una neurótica?. En: Psicodeia Revista de Psicología Nº 3, España.

Cardenal, E. & Sölle, D. (1985). Oración por Marilyn Monroe. Nicaragua: nueva Nicaragua

Dreikurs, R. (1965). La Psicología Individual de Alfred Adler. En: Stern. E. La psicoterapia en la actualidad. Buenos Aires: EUDEBA

Greenson, R. (1976). Técnica y práctica del psicoanálisis. Buenos Aires: Siglo veintiuno editores.

Künkel, F. & Gardner, R. (1971). El consejo psicológico. Barcelona: Miracle

Matton, M. A. (1980). El análisis jungiano de los sueños. Buenos Aires: Paidós

Summers, Anthony (1985). Goddess, The Secret Lives of Marilyn Monroe. Guild Publishing, Londres

Stekel, W. (1957). Progresos y técnica en la interpretación de los sueños. Buenos Aires: Imán

Taraboreli, R. (2009) La vida secreta de Marylin Monroe. Buenos Aires: Grupo Editoral Norma

Publicado: 24.08.2014

Argentina: Psyciencia

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Andres Buschiazzo

Psicólogo clínico - Psicoterapeuta Analista Didacta - Director académico Centro de Estudios Adlerianos