¿Lugares o no lugares?

lugares-y-tiempo

El tiempo psicológico es distinto del físico. Desde hace cinco décadas sabemos que el cerebro del mamífero posee su propio reloj biológico que no está determinado por las estaciones. Pero el tiempo mental no coincide con el físico, percibimos un estímulo cuando ya ha cesado. El “reloj cerebral” de un sujeto experimental se descompone cuando se lo aísla de estímulos externos, es el caso de las personas que viajan y pasan largas horas de espera en los aeropuertos, estaciones, etc. Las consecuencias son las conocidas como: migrañas, estrés, trastornos gastrointestinales (acidez). Se llega a percibir “incorrectamente” el ritmo al que transcurren las cosas. El genoma tiene también su propio reloj despertador que indica el momento en que los genes se expresan o se inhiben (Bunge, 2006).

¿Qué son los “no lugares”?

Para desarrollar el constructo acuñado por el antropólogo francés Marc Augé sobre los “no lugares”, debemos, antes, definir su contrario. Desde la antropología cultural, sabemos que “los lugares” son espacios que están delimitados y caracterizados, y en términos adlerianos, tipificados, por los hombres, de los que se desprende un serie de reglas, símbolos, planos y divisiones de tareas con el propósito de hacer de la convivencia una experiencia tolerable.
Los no lugares podrían ser equivalentes a la nada. Nos referimos a la nada sólo por por ausencia de lo que no existe, siendo la palabra nada más que un concepto negativo, un pseudo-concepto (tesis de Bergson) pero también la nada puede ser, para una conciencia, lo que ésta se propone ser pero no es todavía y por ello hay una realidad positiva de la nada (tesis existencialista).

El autor de la conjunción de vocablos la define como: “los espacios donde no hay identidad ni relaciones ni historia” (p.6). Sugiere que estos espacios son los aeropuertos, las rutas o los medios de transporte, los shoppings y las redes de comunicación. En el aeropuerto afirma el antropólogo, no se percibe conciencia colectiva, es una sucesión de individualidades, queda definida por su itinerario. “Cuando uno está en un aeropuerto, debe mostrar su pasaporte antes de partir y luego vuelve a mostrarlo a la llegada. Pero entre eso dos puntos, uno es un pasajero anónimo” (p.7). Esta sensación de anonimato y de vivir en un tiempo fuera del tiempo = Kairós, lo podemos observar en la película “La terminal” (Steven Spielberg). La película está inspirada en un hecha verídico en que Mehran Karimi Nasseri, un refugiado iraní vivió en el Aeropuerto de París Charles de Gaulle, entre 1988 y 2006.

Los “no lugares” están caracterizados por el hombre frente a un pantalla que tiene que lidiar con una realidad individualista y pletórica de estímulos sin contenidos donde el sentido queda relegado por destellos informáticos. Los viajes de turismo, son reconocidos por el placer que provoca el después del viaje, cuando la persona regresa y puede contarles a su amigos todas las peripecias del viaje. Es conocida la situación de algunas personas que se reúnen una vez al año con excompañeros universitarios que para culminar su pasaje por la universidad hacen un viaje por el mundo que dura de un mes a un año. Esto parece darle un sentido a su vida, pero un sentido artificial, casi de plástico.

A propósito, Augé reconoce tres tipos de excesos:

  • de acontecimientos, que trasmite la impresión de que la historia se acelera y pude llevar a la idea de que no tiene sentido;
  • de espacio, paradójicamente el mundo es demasiado pequeño por el exceso de imágenes que saturan la comprensión y “nos permite verlo todo”, como por ejemplo la Torre Eiffel, San Francisco, los desiertos del Africa o los vecindarios chinos,
  • individualismo, estamos solos frente a esas imágenes del mundo, que nos da la ilusión de control de involucrarnos en lo que sucede en el mundo. No podemos hacer nada pero todos somos testigos de lo que pasa, una manera personal de registrar los acontecimientos.

Estos rasgos desterritorializantes donde lo global impera sobre lo local, lo público sobre los privado ha ido en detrimento de la comunidad como ideal social. La desintegración de las referencias colectivas tanto gremios, sindicatos, partidos y otras formas de organización política dan la sensación de un derrumbe mundial. Este fenómeno “de mutación civilizatoria“ ha sido analizado en le libro: “Todos los tiempos el tiempo” de Ana María Araújo quien propone una mirada crítica y un diálogo abierto para un convivencia más justa y solidaria.

Barylko dice haber aprendido cuando estudiaba “filosofía con Romero y sociología con Germani: las obras del hombre van hacia adelante, el hombre mismo permanece ahí donde siempre estuvo” y lo remata citando a Rousseau en sus Confesiones: “cuenta que hacía paseos meditativos y comenta: ‘No puedo meditar sino andando; tan luego cuando me detengo, no medito más; mi cabeza anda al compás de mis pies” (Barylko, 1991, p. 63).

La lógica de los “no lugares” es la creencia de que es posible verlo todo, la misma que opera cuando disparamos el botón de la cámara fotográfica creyendo que guardamos en la memoria eso, que luego, nunca revelamos ni vemos. Podríamos agregar un cuarto tipo de exceso que es el de la acumulación por la acumulación misma. No importa qué se guarda sino cuánto se guarda, por si en algún momento…no estar desprovisto de decir: “…yo también estuve ahí…”.

El exilio era la peor pena para los romanos, todo hemos tenido un pariente que ha sufrido algún exilio político, económico o social…Wilde afirma: “Quién posee un temperamento artístico acompaña al Dante en el destierro. Y sabe cuan amargo es el pan ajeno…” Tal vez sea el modelo artístico el medio para encontrarnos en un mundo más solidario y cooperativo…

Kant dice “el espacio es la forma de nuestra experiencia externa, mientras que el tiempo es la forma de nuestra experiencia interna”, y eso es subjetivo, si estoy con alguien agradable el tiempo pasa rápido, de lo contrario pasa lento. Esta es la posición de Einstein explicando la teoría de la relatividad.

Los no lugares no son porque: “ser es ser percibido” decía Berkeley, por tanto si estoy contigo necesito ser percibido en calidad de ser en relación. El la argamasa tácita de nuestras relaciones (Barylko, 1991, p. 89). Vemos con Barylko la relación existente entre la cultura y los no lugares. El autor cita a Robert Louis Stevenson: “considera que un hombre está bien educado si es capaz de permanecer en una estación rural esperando un tren, solo y sin nada que leer, y sin embargo, no se aburre (p. 69).

Juguemos con algunas paradojas del lenguaje

(a) Utopía (acuñada por Tomás Moro), etimológicamente significa “no lugar” pero está lleno de ideología en pro de un futuro mejor (Santonastaso). Es de una forma la inversión del “topos uranos” platónico, lugar supra celeste, donde residían las ideas en oposición a las cosas.

(b) Desplazar: aparte del mecanismo de defensa psicoanalítico, donde por ejemplo alguien se enoja con su esposa y golpea un mueble. Es sacar de un lugar, quitarle el puesto a alguien, ponerlo fuera de su espacio.

(c) Aplazar: es el plazo con el prefijo o partícula privativa “a” es sacar a alguien del tiempo que esperaba. Por ejemplo hacerlo perder un examen para que tenga que rendirlo un período posterior.

(d) La “aquidad”: el budismo Zen castellanizó la expresión latina: “ hic et nunc” (= aquí y ahora) que se refiere a vivir intensamente el momento presente. Los maestros Zen explican: “cuando estamos bebiendo la sopa no pensamos en el postre, disfrutamos de la sopa”. Tiene un estricta consonancia con las palabras de Cristo en el Evangelio: “Así que, No os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta cada día su propio mal” (Mat. 6 34.)

Bibliografía

Araújo, A. (2013) Todo los tiempos el tiempo. Montevideo: Editorial Psicolibros.

Barylko, J. (1991) Cartas a un joven maestro. Buenos Aires: Marymar.

Bunge, M. (2006) 100 ideas El libro para pensar y dsicutir en el café. Buenos Aires: Debolsillo.

Halperín, J. . Los no lugares. Buenos Aires, jueves 22 de octubre de 1992, Clarin pp. 6-8.

Hazán, Y & Titze, Y. (2011) Fundamentos de Psicología Profunda Teleológica. Montevideo: Editorial Psicolibros.

Santa Biblia. Versión de Casiodoro de Reina (1569). Revisada por Cipriano de Valera (1602) Otras revisiones: 1862, 1909 y 1960. Mexico D.F: Sociedades Bíblicas Unidas.

Santonastaso, G. (1981) Orientaciones actuales de las doctrinas políticas. Buenos Aires: Troquel.

Wilde, O. (2010). La tragedia de mi vida. Montevideo: Las bolsas de los libros.

Publicado: 10.03.2014

Argentina: Psyciencia

Leer Más